sábado, 30 de marzo de 2013

El ocio


Por mucho tiempo escuché que el ocio es algo malo, había que evitarlo a toda costa. Las personas ociosas son malas, el ocio no trae nada bueno. Hay una idea de estar siempre ocupado, siempre haciendo cosas. Esto evita malos pensamientos y vicios.
Así que me puse en acción. Me dije, voy a escuchar música, voy a leer, disfrutaré sentado de este paisaje, me senté con toda tranquilidad a disfrutar de una taza de té o a ver las estrellas en una noche cálida, dibujé a las personas que estaban en una plaza arbolada. La respuesta a mis acciones: ¡Ponte a hacer algo, eso es perder el tiempo!
Creía que estaba haciendo algo. ¿O acaso sentarse a disfrutar el paisaje no es hacer algo? ¿Disfrutar de una taza de té no es hacer algo? Descubrí que ese tipo de cosas no era hacer algo, sino perder el tiempo, y supe que me encantaba perder el tiempo. Que perder el tiempo me permitía pensar, llenar mi cabeza de formas y colores. Podía dibujar e inventar una historia. O, simplemente, podía gozar de la vida fumando tranquilamente.
Sigo sin encontrar nada malo en ser ocioso.

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